Los "Conciertos para la familia" de la OSCH son una bonita iniciativa musical en la cual se presenta una especie de mega mix de clásicos (recortando las obras maestras y pegándolas de tal manera que siga la lógica de determinado programa).
Hoy, fue el turno del ritmo. Y de la danza. En realidad, del minueto. Ritmo no tan "familiar" como se quisiera, pero sin duda, el más sinfónicamente relevante.
La dirección estuvo a cargo de Eduardo Browne, como toda esta serie de conciertos, y la impresión que me dejó en lo personal fue de soberana fomedad. Con todo respeto. Tengo más de un pero con el pegoteo del día de hoy.
En primer lugar, el programa siguió la siguiente lógica:
Bach, Mozart, Beethoven, Strauss, Brahms, Ginastera, Giuliani (obra ganadora en concurso de los estudiantes de UCH, segundo y tercer movimiento de concierto para guitarra), Kodaly, Ravel. Detalles del programa en http://ceac.uchile.cl/temporada-2011/
Un pegoteo que parte con una lógica más o menos razonable y que de a poco se va fragmentando y mezclando cosas tan opuestas como Brahms y Ginastera... o sea, se podría decir que obedece a una lógica de oposiciones... pero si no viene con esa lógica entonces no se entiende. Y aquí la mayor crítica, los músicos de la sinfónica se ven lateados, como aburridos y sosos... seguro no les gusta hacer estos conciertos para la familia, o quizá ya estaban agotados de haber tocado el pegoteo sólo una hora antes.
De todas maneras, Browne al menos hace un intento sensato de acercar estas obras (y conceptos) a un público nuevo. Punto para Browne. Peeero, por qué no hacerlo con un programa que tenga menos obras (los niños se van mareados) y sobretodo, obras entretenidas. O incluir elementos externos (sobre todo si el programa se llama "A bailar!"). A mi modo de ver, un Concierto para la Familia debería durar 45' (no 75') y ser más dinámico y cercano. Si ya van a hacer el pegoteo, entonces habrá que realmente hacerlo. Con todo, al menos se está haciendo, aunque los músicos rezonguen entre movimientos.


